A perro flaco todo son pulgas
23 mayo, 2012 1 comentario
Como bien sabréis, anteayer Los Angeles Lakers cayeron eliminados de los playoffs a manos de Oklahoma City Thunder por 4-1, un resultado global que, si se me permite decirlo, es contundente a la par que engañoso (que no injusto). Y más aún si en el día de ayer uno no deja de leer comentarios y titulares apocalípticos que hablan del fin de un ciclo y de la necesidad de traspasar cuanto sea posible a fin de reforzar la plantilla debidamente. No voy a negar que desde el primer día venía diciendo que Lakers iba a fracasar estrepitosamente este año, de hecho no lo veía ni en playoffs, pero no pienso ni por un instante subirme al carro del resultadismo cortoplacista como muchos otros acostumbran a hacer.

Pero empecemos por el principio. Hace cosa de un año Lakers es barrido de semifinales de Conferencia 4-0 por Dallas Mavericks, a la postre campeón. Phil Jackson decide poner fin a su etapa de entrenador y se decide aprovechar esto para llevar a cabo un cambio. Fichan entonces a Mike Brown, entrenador de poca experiencia (5 años en Cavaliers a las ordenes de LeBron James, y a ver quién me dice lo contrario) pero al que precede una cierta habilidad para trabajar la estrategia defensiva. La NBA sigue paralizada por el Lockout, pero el cuerpo técnico no descansa, e incorpora a sus filas a dos entrenadores precedidos por una enorme fama: Ettore Messina y John Kuester.
El primero ha estado las últimas (casi) dos temporadas, y digo casi porque dejó al equipo colgado en la recta final, en el Real Madrid, donde dejó tras de sí más de 14 fichajes y un gran cúmulo de amistades por acabar con una de las plantillas más competitivas de Europa; sin embargo goza de un enorme prestigio entre los suyos por sus logros en Europa (ligas en equipos formados a base de talonario, y euroligas ninguna) y por sus métodos de trabajo. El segundo proviene de Detroit Pistons, donde fue entrenador durante dos temporadas, y al igual que Messina también se curtió de amigos en su último año, después de ver cómo la plantilla al completo se le declaraba en rebeldía; por si esto fuera poco, el bueno de Kuester cuenta con una de las peores marcas de la historia del baloncesto universitario 1-27 con la Universidad George Washington.
Una vez finaliza el Lockout se decide tirar la casa por la ventana y hacer un equipo ganador a corto plazo incorporando a Dwight Howard y Chris Paul. Finalmente ninguno de ellos viene y sí lo hacen hombres de la talla de Josh McRoberts, Troy Murphy, Jason Kapono o Gerald Green (jugador de buen nivel que no disputa ni un solo minuto). Se prescinde además de los servicios de Shannon Brown para renovar así a Matt Barnes, y se regala a Lamar Odom a los Mavs, fruto de la incompetencia del GM de Lakers, Mitch Kupchak. Si a esto le sumas contar con un Pau Gasol tocado anímicamente, y con un director de orquestra veterano como Derek Fisher el descalabro es evidente.
Llega el cierre de traspasos y se llevan a cabo buenos movimientos de nivel medio, Ramon Sessions y Jordan Hill entre otros, que sí aportan alguna cosa nueva y necesaria al equipo. Sin embargo el equipo mantiene el mismo patrón durante toda la temporada: En defensa defendemos todos y en ataque que se la juegue Kobe Bryant. Pese a esto el equipo sigue adelante, sin jugar demasiado bien, pero acaba la temporada 3º en el Oeste y con Bryant como 2º máximo anotador.

Llegan los playoffs y superan en 1ª ronda a Denver tras 7 partidos, y finalmente son eliminados por Oklahoma en 5, y de nuevo se encienden las alarmas. Magic Johnson pide traspasos, Pau Gasol dice que lo van a echar, Andrew Bynum que es poco probable que continue, Kobe que ya le queda poco…
Echar a Brown supone tirar por la borda un año y volver a empezar de cero, pero a priori parecería la mejor decisión a llevar a cabo. Bynum finaliza contrato este año, por lo que si no hay alguna alternativa de garantías es posible que lo renueven. Debido a su alto salario Pau Gasol automaticamente tendría pie y medio fuera, al igual que Metta World Peace, aún sabiendo sobretodo en el caso del Ala-Pívot español, que encontrarle un recambio de garantías es practicamente imposible.
Yo nunca he sido partidario de llevar a cabo revoluciones, sí de adaptarse a la situación y sobrevivir. L.A. cuenta con cuatro jugadores excelentes, sin duda ubicables dentro del top 5 de cada posición, pero el problema no es ese, sino todo lo demás. Empezar un proyecto con un entrenador sin ideas, con un banquillo que en condiciones normales debería estar en la D-League y con un ambiente de trabajo crispado, no es bueno en absoluto. El equipo necesita jugadores de 2ª línea e incorporar a un base capaz de competir. Si para ello hay que deshacerse de alguno de los jugadores que más ganan adelante, pero que sea solo si no hay otra alternativa y si lo que ha de venir vale la pena. Sin eso Lakers ha quedado entre los 8 mejores, y si no ha conseguido más ha sido por pequeños detalles: la pérdida de Pau al final del 4º partido, los desvaríos de World Peace, las desapariciones repentinas de Bynum, las insistencias de Kobe, jugar los dos partidos en casa de forma consecutiva… verdaderamente Lakers no se merecía el 4-1 ante Oklahoma, pero mucho menos merecía llegar tan lejos.
Qué haria yo si fuera GM de Lakers? Bynum finaliza contrato este año, aunque Lakers cuenta con una opción de extensión. La clave va a estar en las posibilidades que ofrezca el mercado en referencia a los agentes libres, nombres de la talla de Steve Nash, Deron Williams, Jason Kidd, Kirk Hinrich, Nicolas Batum, Chris Kaman, Roy Hibbert… La mayoría renovarán con sus respectivos equipos, pero a buen seguro 2 o 3 jugadores de entre tanta oferta son facilmente incorporables y pueden aportar mucho sin necesidad de empezar de cero.













