PQETJ – La hora de los Infravalorados (V) Lou Hudson

Es muy probable que si escuchamos el apelativo “Sweet Lou” enseguida pensemos en ese gran escolta norteamericano que militó hace algunas temporadas en el Real Madrid de baloncesto y que recientemente ha sonado para reforzar a Estudiantes. Sin embargo, ese calificativo ya tiene dueño, y no es otro que el mítico Lou Hudson, exjugador de baloncesto que militó en la NBA a finales de los 60 y los 70, y que a pesar de que aquí poco nombre tiene (solo unos cuantos pueden afirmar que les suena Lou Hudson, aunque sea de oídas), estamos hablando de una de las mayores leyendas que ha pasado por Atlanta, a la altura del mismísimo Dominique Wilkins.

Hudson llegó a la NBA en 1966 de la mano de los St. Louis Hawks, dos años antes de que la franquicia se trasladase a Atlanta, su ciudad actual, siendo elegido en 4º lugar y con un excelente precedente en la Universidad de Minnesota y en la selección olímpica absoluta. Se llega a contar incluso que era tanta su dedicación por este deporte, que en su último año  universitario se rompió la mano derecha y para no tener que perderse parte del campeonato aprendió a tirar con la izquierda, consiguiendo en más de una ocasión superar los 30 ptos por partido.

Legó pues como decía a un equipo que había gozado de un excelente precedente de la mano de Bob Pettit, llegando incluso a unas finales ante Boston Celtics y que siempre se destacaba por sus cohesionadas plantillas, pero que a la hora de la verdad poco aspiraba más que a llegar a las finales de Conferencia. Allí Lou se iba a encontrar con Pete Maravich, jugador al que ya nombramos al hablar de Adrian Dantley, y con el que iba a formar una pareja anotadora letal en el primer año de este último (70′s), promediando 51 ptos entre ambos (28 Lou y 23 Pete). En su primer año como rookie promedió 18 ptos y 4 rebotes que le valieron para ser elegido en el mejor quinteto de novatos de la temporada.

El año siguiente sin embargo no iba a poder jugar un solo partido ya que fue llamado para servir en el ejército norteamericano, sin embargo volvió con las pilas a tope, con promedios cercanos a los 30 ptos en sus 11 años con los Hawks y sobreponiendose a una grave lesión de rodilla. Nos dejó también una de las mejores marcas anotadoras en la historia de la franquicia, al alcanzar la friolera de 57 ptos en un solo encuentro, algo que Pettit ya había hecho y que más tarde también haría Wilkins. Con 33 años ficha dos temporadas por Los Angeles Lakers donde se gana un hueco como uno de los principales hombres en aportación desde el banquillo.

Tras retirarse de las canchas el bueno de Lou se dedicó a entrenar a jóvenes con dificultades que malgastan sus vidas en las calles, labor que le valió para ser elegido ciudadano del año en 1992. En 2005 saltó a la palestra de nuevo tras sufrir un derrame cerebral que mermó parte de sus capacidades motoras y que ha hecho que actualemnte se erija como una de las principales figuras concienciadoras de la 3ª causa de muertes en Estados Unidos. Treas años antes Atlanta retiró su dorsal 23 y desde entonces la polémica respecto a la NBA en su no introducción al Salón de la Fama ha estado a la orden del día.

PQETJ – La hora de los Infravalorados (IV) Dikembe Mutombo

La superación es sin duda una de las principales características que define el devenir de una persona, ese elemento imprescindible que hace que un individuo pase de ser nada a serlo todo simplemente porque así se lo ha propuesto. Tuve el placer de leer hace unos días varios extractos de la biografía de Dennis Rodman, uno de los jugadores más extrovertidos que ha pisado una cancha de baloncesto, y cuyo camino para llegar a ser uno de los mejores defensores de la NBA no fue en absoluto sencillo tal y como demuestra las continuas referencias que hace a cerca de su ciudad natal.

Necesitaba indagar más en este sentido, quería encontrar a un jugador que cumpliera un perfil similar y que a su vez fuera considerado como uno de los jugadores más infravalorados de la historia, y vaya si lo encontré: Dikembe Mutombo era el jugador perfecto para cumplir con mis expectativas iniciales. Nacido en el Congo en 1966 y bajo un nombre interminable (Dikembe Mutombo Mpolondo Mukamba Jean-Jacques  Wamutombo), una beca de estudios USAID será su billete hacia los Estados Unidos, dejando tras de sí una vida desoladora cuanto menos. En su segundo año en la Universidad de Georgetown, conocida en el país por su gran dedicación a formar Pívots (Alonzo Mourning y Patrick Ewing surgieron de aquí), comienza a destacar por su gran embergadura y su facilidad para colocar tapones lo convierte en el mejor defensor del Este en la liga Universitaria. Llega a la NBA en 1991 con 25 años, siendo elegido en 4ª posición del draft de ese mismo año por Denver Nuggets, un equipo en plena transición que presentaba enormes carencias defensivas y para las que Mutombo resultaba determinante. Su primera temporada no pudo ser mejor (de hecho los mejores números de su carrera los obtiene en su primera temporada): Establece su mejor marca anotadora con 39 ptos ante Minnesota y es elegido para formar parte del All Star Game, curiosamente acabaría segundo en las votaciones a Rookie del Año tras Larry Johnson.

Dos años después tendría lugar una de las imágenes más recordadas de la historia (foto superior), cuando los Nuggets fueron capaces de eliminar Seattle Supersonics, mejor equipo del Oeste ese año, tras remontar un 0-2 adverso. Mutombo promedió 6 tapones por partido esa eliminatoria y a partir de entonces fue conocido bajo el apodo “Not in my home” por su costumbre de indicar que no con su dedo índice tras taponar, gesto que años después sería considerado como antideportivo por la NBA. Ese mismo año sería elegido Mejor Defensor del Año por primera vez.

Ficha como agente libre por Atlanta a razón de 5 años, en los cuales es elegido en 3 de ellos como mejor defensor de la temporada (igualando la marca de Big Ben Wallace) y es condecorado con el premio IBM al jugador más importante para su equipo. En su último año de contrato (2001) es traspasado a Philadelphia, donde a pesar de sus 35 años sigue alzándose como una de las figuras más determinantes en la pintura, prueba de ello son esos 22 rebotes que conseguiría en su último All Star Game. Recala en New Jersey donde empieza un calvario con las lesiones, especialmente las de muñeca, que dan al traste con sus buenos números. Tras pasar por varios equipos y coronándose como el segundo máximo taponador de la historia tras Hakeem Olajuwon y por delante de Kareem Abdul-Jabbar, se lesiona la rodilla de gravedad tras un choque con Greg Oden (curioso) y decide poner fin a su carrera a los 42 años.

No puedo poner fin a este escrito sin admirar su profunda dedicación a mejorar la situación en su país de origen, con la creación en 1997 de una fundación  a su nombre para combatir las enfermedades infantiles y varias acciones encaminadas a recaudar fondos para cubrir determinadas necesidades básicas como la construcción del primer hospital moderno. Además según parece conoce y domina perfectamente el castellano y actualmente trabaja como embajador de buena voluntad de la NBA viajando por todo el mundo.

PQETJ – La hora de los Infravalorados (III) Bernard King

La lista de jugadores infravalorados  y sobrevalorados en la NBA es siempre tan larga como uno quiera, a fin de cuentas siempre nos basamos en criterios subjetivos para definir si el estatus de un jugador está por debajo o por encima de la realidad que percibimos en cada partido. Sin embargo, nuestro jugador de hoy aparecería en el 99% de las listas de los jugadores más infravalorados de la historia, y el 1% que no lo incluye seguramente estén vinculados a la directiva de New York Knicks de finales de los años 80.

La historia de Bernard King es tan simple como compleja en sí misma. Jugador nacido en Brooklyn que llega a la NBA en la séptima posición del draft de 1977 de la mano de New Jersey Nets (en el primer año de la franquicia ex-ABA en la NBA), con unos precedentes asombrosos en sus tres años universitarios en Tennessee, promediando la friolera de 26 ptos y 13 rebotes  en su última temporada que a la postre le valieron para ser MVP de la Conferencia del Sureste en 1976. Con este panorama no es de extrañar que en su primer año promedie 24 ptos y 9 rebotes que le valieron para estar en el mejor quinteto novato, siendo MVP de los rookies ese año el gran Walter Davis.

Tras dos años en los Nets es traspasado a Utah donde solo juega 19 partidos en toda la temporada debido a problemas con la justicia al ser imputado por hasta 5 cargos de agresión sexual. Los dos años siguientes los jugó a gran nivel en Golden State, hasta que en el 82 cumple uno de sus sueños: fichar por los New York Knicks. Aquí pasará 3 años maravillosos, convirtiéndose en el primer jugador desde 1964 en anotar 50 puntos o más en dos partidos seguidos (ante San Antonio y Dallas), y alcanzando la espeluznante cifra de 60 ptos ante New Jersey el día de Navidad ese mismo año, acabando además con un promedio de 32 ptos por encuentro y realizando una primera ronda de playoffs ante Detroit Pistons espectacular, promediando 40 ptos en los 5 encuentros jugados.

Sin embargo, un fatídico 23 de Marzo de 1985 la carrera de Bernard iba a sufrir un duro revés: al intentar taponar un lanzamiento cayó mal, y voy como se rompía el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha. Todos daban por finalizada su carrera baloncestística, pero él nunca se rindió, y es por eso que tras 24 meses de rehabilitación fue capaz de volver a las pistas a hacer aquello que tan bien se le daban. Iba a ocurrir entonces un hecho que a mi particularmente me desagrada muy mucho, y que nunca llegaré a entender: Los Knicks deciden cortarlo alegando que confian plenamente en Patrick Ewing para el nuevo proyecto de la franquicia y que él no tiene cavidad en este.

Frustrado se marcha a Washington, donde sigue demostrando que a pesar de no poder jugar a tope sigue siendo una bestia anotadora, sin ir más lejos, la temporada 90-91 ya con 34 años (su última temporada en los Bullets) fue capaz de promediar 28 ptos, lo que le valió para ser elegido por 4ª vez en su carrera para disputar el partido de las estrellas, en una de las mayores ovaciones que se recuerdan.

Hace unos días su nombre volvió a sonar nuevamente ligado a la desdicha y la frustración, cuando el comité del Salón de la Fama que elabora cada año la lista de los 12 inducidos no decidió incluirle entre los finalistas.
http://www.nbamaniacs.com/noticias/bernard-king-y-mo-cheeks-se-quedan-fuera-del-hall-of-fame/

PQETJ – La hora de los Infravalorados (II) Adrian Dantley

Retrocedemos un par de décadas en el tiempo respecto a nuestra anterior posición, para recalar esta vez en la ciudad de Salt Lake City. Allí acaba de mudarse un equipo procedente de New Orleans, fundado tan solo 5 años antes bajo el nombre de uno de los estilos de música más destacados en la ciudad: The Jazz. En cierta manera sería injusto hablar de Utah Jazz como “el equipo” de nuestro protagonista, puesto que ya había jugado antes en otras franquicias y lo siguió haciendo al dejar a los Jazz tras siete años en el equipo, sin embargo esa estancia suya sirvió para dos cosas: la primera darse a conocer muy pronto en una franquicia en la que el gran Pete Maravich había dejado una gran huella (llegaron a jugar juntos en la primera temporada de nuestro jugador allí) y la segunda, y no menos importante, ser el mentor de unos de los duos más grandes que se recuerdan en la NBA, el formado por John Stockton y Karl Malone.

Para quien aún no lo sepa, nuestro jugador de hoy es Adrian Dantley, uno de los mejores anotadores de la historia de este deporte, además de una de las figuras más infravaloradas. Dantley llegó a la NBA en 1976 en la 6ª posición del draft de aquel año de la mano de los Braves de Buffalo (actualmente Los Angeles Clippers), precedido por una gran reputación tras sus 3 años en la universidad de Notre Damme y una medalla de oro en los JJOO, iba a ser nombrado rookie del año gracias a sus excelentes números de 20 ptos y 7 rebotes por partido. Los dos años siguientes entró en una espiral de traspasos que llegaria a su fin al recalar en Utah. Lo sorprendente de todo esto es que ningún equipo en los que estuvo se planteó contar con él, a pesar de sus excelentes números y sus comportamiento ejemplar dentro y fuera de las canchas.

En 1979 como decía, es traspasado a Utah, donde vivirá los mejores momentos de sus carrera. Durante 4 años seguidos fue capaz de promediar más de 30 ptos por partido, con unos porcentages de tiro superiores al 50%, algo que le valió para ser elegido en 6 ocasiones a formar parte del All Star Game. Tras esto fue contratado por los Pistons, donde a pesar de no amoldarse del todo al estilo de juego de los Bad Boys, mantenia su excelente dinámica anotadora, no tan buena como en Utah, pero sin bajar de los 20 ptos de media.

Después de jugar año y medio en Dallas y 10 partidos en Milwaukee, decide retirarse a la edad de 35 años (1991). En 2008 fue introducido en el Salón de la Fama y así fue un poco como pude saber de este jugador, que aunque pueda parecer un desconocido, se sabe que en Salt Lake nadie olvida sus fintas y sus movimientos al tirar, al más puro estilo Reggie Miller, quien por cierto, al igual que Dantley, nunca fue capaz de ganar un anillo de la NBA.

El año pasado no fue renovado de su cargo de asistente de entrenador en Denver Nuggets, donde habías estado 8 temporadas, llegando incluso a tomar el mando del equipo tras la ausencia temporal de George Karl por problemas de salud.

PQETJ – La hora de los Infravalorados (I)

Siempre me he considerado simpatizante de los Kings de Sacramento, a fin de cuentas cualquier persona que haya visto algo de NBA a principios de siglo no puede olvidarse del triunvirato Webber-Williams-Divac, al que más tarde se añadiria Peja Stojakovic y Mike Bibby como reemplazo de Jason Williams. El caso es que entre tanto buen jugador y tanto talento ofensivo era necesario (siempre lo ha sido) un jugador con “corazón”, inteligente, y sobretodo defensivo, es decir, Doug Christie.

Ganar un campeonato de instituto y destacar en la Universidad de Pepperdine Waves en Malibú le dieron cierta popularidad en la costa Oeste y eso le abrió las puertas de la NBA en 1992. En ese draft, el mismo de Shaquille O’Neal, fue elegido Christie, en la posición 17 por unos Seattle Supersonics donde comenzaban a destacar Gary Payton y Shawn Kemp. Sin embargo un problema de contrato le hizo perderse gran parte de la temporada y acabó recalando en Los Angeles Lakers. Tras pasar allí 2 años sin pena ni gloria es traspasado a New York Knicks, pero las lesiones cortan su regularidad en el juego. Finalmente será en Toronto donde empezará a destacar en su quinto año como profesional, promediando 15 ptos por partido en sus 4 temporadas y media y sobretodo esa marca de más de 2 robos por partido que le hará ser recordado hasta la fecha.

Llega a Sacramento en 2000 para dar al equipo ese plus competitivo que le hacia falta, siendo elegido en el mejor quinteto defensivo durante los años que allí estuvo, y llevando al equipo en volandas al éxito. A pesar de todo eso, quiso el destino que su primer equipo y el primer jugador de su draft se interpusieran en su camino al titulo en 3 ocasiones (Shaq y Lakers). Tras varios intentos frustrados en la franquicia, Christie fue traspasado a Orlando y cortado ese mismo año. Sus dos últimos años de carrera profesional estuvieron marcados por las lesiones y por su escaso protagonismo en Dallas y Clippers. Final injusto podríamos decir para uno de los mejores defensores de principios de siglo que han pasado por la NBA, apodado como “Morceli” por su gran parecido con el atleta argelino especialista en pruebas de media distancia Noureddine Morceli.

Justo mientras me documentaba para esbozar cuatro línias acerca de este jugador, me he encontrado una noticia de actualidad (de hace apenas 2 semanas) de este jugador ya retirado desde el año 2005, sobre planes de futuro relacionados con la indústria del porno. Según indica la noticia, Christie y su mujer Jackie se habrian convertido recientemente en productores de películas para adultos, curioso cuanto menos.

http://www.iamagm.com/news/2012/03/13/doug.christie.and.his.wife.are.becoming.porn.producers

Porque ellos también jugaron Vol.3 (VII) – Peja Stojakovic y Antonio McDyess

Peja Stojakovic

Tal y como anuncié ayer, me gustaría hacer mención de aquellos jugadores importantes que han dado por finalizada su carrera a inicios de la presente temporada. Después de recordar algunos aspectos de la vida y la carrera de Roy, me veo en la agradable obligación de hacer lo propio con dos jugadores mucho más veteranos y cuyo paso por la NBA tampoco ha pasado desapercibido.

El primero de ellos es el serbio Stojakovic,  probablemente una de las mejores muñecas que han  pasado a  lo largo de la historia por la nba y que a sus  34 años y debido a problemas en el cuello y la  espalda  ha  decidido poner fin a su trayectoria  deportiva. Llegó a la NBA de la mano de Sacramento  Kings en el draft  de 1996 siendo elegido en el puesto  número 14, curiosamente la edad con la que debutó  como  profesional en el Estrella Roja de baloncesto.  Antes de dar el salto a la NBA dejó huella en el PAOK  griego, con el que se proclamó máximo anotador más  joven de la historia de la Euroliga y MVP de la liga  helénica.

Pese a tales precedentes, sus primeras dos temporadas en Sacramento fueron bastante complicadas, debido en parte a su falta de adaptación a un estilo de juego tan rápido y directo, más si tenemos en cuenta que en aquella época ilustres nombres componian la plantilla de los Kings tales como Jason Williams, Chris Webber o Vlade Divac. Poco a poco fue mejorando y el equipo se adaptaba a su estilo de juego generando más espacios a fin de que pudiera armar su demoledor tiro exterior, prueba de ello es su media anotadora de 20 ptos por partido. Fueron unos bonitos años en la franquicia californiana, ganando en dos ocasiones el concurso de triples y siendo elegido en tres ocasiones para disputar el All Star Game; a nivel colectivo rozaron por momentos incluso la posibilidad de plantarse en unas finales de la NBA, pero unas veces la mala suerte y otras la calidad del rival (su bestia negra fueron los Lakers de O’neal) les impidieron realizar semejante proeza. Sin embargo todo lo que sube debe bajar en algun momento, y eso fue exactamente lo que les ocurrió a los Kings, cosa que provocó su marcha a Indiana Pacers en la temporada 2005-2006 a cambio de Ron Artest, que venía de participar meses antes en la conocida trifulca ante los Detroit Pistons.

 Estuvo un año en los Pacers de Jermaine O’neal, manteniendo sus promedios y llevando al equipo hasta los  playoffs donde caerían en 1ª ronda. Fue traspasado al año siguiente a New Orleans (técnicamente recaló en Oklahoma ya que el equipo se había trasladado a causa del huracán Katrina), donde sufriría una grave lesión en la espalda que solo le permitiría jugar 13 partidos en su primer año. Comenzó muy fuerte su segunda temporada, destrozando a Los Angeles Lakers con un 10 de 13 en tiros de tres, pero el hecho de contar con un equipo talentoso pero demasiado joven hacían que su sueño de ser campeón se desvaneciera una y otra vez. Empezó entonces la cuesta abajo del alero serbio, siendo traspasado a Toronto Raptors y cortado a las pocas semanas de su realización, y con el creciente pensamiento de volver a Europa para finalizar su carrera. Surgió entonces la posibilidad de fichar por Dallas Maverick, pero a cambio Peja debía renunciar a sus cifras salariales y firmar por el mínimo a fin de que la NBA permitiera su contratación. Así fue y ese mismo año se proclamaría por 1a vez en su vida campeón de las finales, dejando tras de sí una soberbia actuación en las finales de Conferencia Oeste ante los que habían sido su bestia negra tiempo atrás.

Con la consecución del anillo Peja decidió poner punto y final a su carrera, dejando tras de sí unos registros anotadores envidiables y sobretodo una ética de trabajo encomiable que sirvió para abrir las puertas a la llegada de los talentos del viejo continente a la mejor liga del mundo.

Antonio McDyess

A los 37 años de edad y tras 16 años de carrera profesional en el mundo del baloncesto decidió poner punto y final a su etapa profesional uno de los viejos rockeros del draft de 1995 como es McDyess. Elegido en 2ª posición por Los Angeles Clippers (por delante de nombres como Kevin Garnett, Rasheed Wallace o Jerry Stackhouse) debido a la popularidad que arrastraba consigo desde la Universidad de Alabama como un verdadero matador de los aros, esa misma noche sería traspasado a Denver Nuggets, franquicia en la que estuvo seis años.

Eran años difíciles para el equipo ya que se habían deshecho de hombres importantes como Mutombo o Abdul-Rauf y Dale Ellis se había lesionado de gravedad, por lo que era de esperar unos registros bastante malos. Lo fueron, con tan solo 11 victorias en su haber y una racha de 23 derrotas consecutivas, superada recientemente por Cleveland Cavaliers. McDyess destacaba entre tanto caos como un jugador interior fuerte y con gran facilidad para machacar el aro.

Tras pasar un año en Phoenix regresa a Denver, donde cursa su mejor temporada con una media de 21 ptos y 11 rebotes que le valieron para formar parte del All Star Game de 2001, pero el talento del equipo no acompaña en absoluto a pesar de que como mínimo los resultados mejoraron ostensiblemente. En su último año en la franquicia de colorado sufrió la rotura del tendón rotuliano que desde entonces marcó el devenir de su carrera baloncestística debido a las constantes recaídas que no le permitian jugar más de 25 partidos al año entre Knicks y Suns.

Con el tiempo consiguió sobreponerse al dolor, y a pesar de que no fue capaz de rendir a su máximo nivel, tuvo tiempo para convertirse en uno de los mejores 6º hombre de la liga durante su estancia de 5 años en Detroit, donde recaló como agente libre en la temporada 2004/05 y donde estuvo a punto de ganar el anillo de campeón. Pasó sus últimos años en San Antonio Spurs en busca de un campeonato que tampoco llegaba.

A principios de este año, ya como agente libre, decide no continuar jugando al baloncesto profesional por edad y por problemas en uno de sus hombros. Deja tras de sí la duda de qué podría haber logrado si no se hubiera lesionado de gravedad, pero que duda cabe que McDyess fue uno de los mejores defensores que han pasado por la NBA en la última década. La mejor frase que lo define es sin duda la de “talento sin ruido”.

Y aquí os dejo un pequeño extra de McDyess:

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